sábado, 25 de septiembre de 2010

Eros “Políticamente Correcto”

Los impulsos sexuales son señalados por parte de la sociedad como inapropiados, convirtiéndolo en aquella acción oscura que es experimentada solo por aquellas y aquellos entregados a la locura o por profanos que ensucian lo sagrado.

Es común escuchar que el placer debe ser reprimido. Estas represiones de la sexualidad provocan que Eros (el dios griego del amor y el deseo) se vea disminuido en lo que una parte de la población se supone como políticamente correcto.

Las disposiciones de actuación apropiada son determinadas por tres entes, principalmente: la iglesia, la sociedad y la psicología. Estas instituciones serán la base para explicar el porqué tener relaciones coitales siguen llenas de tabúes y limitaciones en la actualidad, a pesar de los estímulos presentes en el mundo occidental.

La Iglesia Católica

La Iglesia Católica (tomada como referencia por ser la religión oficial, de acuerdo al artículo 75 de la Constitución política de Costa Rica) establece las limitaciones especiales para realizar el acto sexual.

Alfonso Fernández (2005) menciona que la Iglesia Católica tiene una restricción sobre el momento y el fin específico de tener relaciones coitales.

La vida sexual, siempre con expresa voluntad de reproducción, ha de quedar limitada al matrimonio, entiéndase bien que por tal se entiende el matrimonio debidamente santificado por la Santa Madre Iglesia, o lo que es lo mismo, los separados que vuelvan a casarse han de vivir ‘como hermanas y hermanos y en total abstinencia’, según ha hecho saber un reciente manual de la Congregación Vaticana para la Doctrina de la Fe, cuyo prefecto es el cardenal Joseph Ratzinger.

El catolicismo tiene propuestas que limitan, a las y los fieles de la religión, a minimizar sus métodos anticonceptivos al “ritmo”, dejando por fuera al condón (tanto masculino como femenino), las pastillas anticonceptivas, entre otros métodos de protección.

El momento indicado para tenerlas será solo cuando se deseen reproducir, por lo tanto el deseo no es parte de las necesidades del ser humano, mostrando como la función primordial de las relaciones coitales: perpetuar la especie.

En cuanto a género el coito, según la iglesia es solo para personas de diferente sexo, por lo que la persona con preferencias sexuales no heterosexuales no pueden tener relaciones sexuales.

La sociedad: parámetros occidentales para el coito.

La sociedad occidental tiene una diferencia con la sociedad oriental. El lado izquierdo del mundo cambió los ritos espirituales por una etiqueta consumista. El sociólogo Oscar Guash (1993) explica sobre las regulaciones que existe en la sociedad actual, de acuerdo a los comportamientos y las ideologías políticas.

El sexo es una actividad social. Tiene normas de cortesía y de etiqueta. Se le prescriben y proscriben espacios, tiempos, modos y maneras. Las conductas sexuales son conductas sociales y como tales deben ser analizadas: obligaciones, nomas, reglas y prohibiciones.

Escribir sobre sexo es escribir sobre control social. (107) El sexo es una actividad social. Ninguna actividad social acontece en el caos. Por ello toda sociedad regula el sexo. ‘La libertad sexual completa existe exclusivamente en el sueño del libertario y en la pesadilla del reformador liberal’ (Plummer, 1991) La sociedad actual no es una excepción. (114)

Acertado en sus palabras, Guash evoca a una sociedad en la que jóvenes sueñan sus primeras experiencias sexuales en medio de ritos y tradiciones compuestas por objetos o situaciones específicas.

¿Quién no ha soñado alguna vez con una noche al lado de su pareja, en medio de una tierna pasión, sobre una cama blanca junto a la chimenea? Las rosa, los chocolates y las canciones románticas son solo parte de la antesala a ese momento; detrás de este ideal se haya la influencia de una ideología económica: el capitalismo.

El capitalismo es “el régimen económico fundado en el predominio del capital como elemento de producción y creador de riqueza” (RAE, 2001) que es aplicado en la mayoría de países occidentales. Su mayor inclinación es al consumismo.

Este consumismo permite a un sector de los medios de comunicación utilizar imágenes y mensajes relacionados con el placer sexual, que a su vez cumplen con el cometido de difundir un ideal relacionado con la satisfacción perfecta, proporcionada por el producto o servicio mercadeado.

Psicología: el instinto sexual

La psicología es el estudio de psique o la mente. Esta analiza la personalidad del ser humano. Albert A. Maisto (2005) escribe sobre Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis y su relación con el deseo sexual: “la teoría de Freud del desarrollo de la personalidad se concentra en la forma de satisfacer el instinto sexual en el curso de la vida. Freud llamó al libido a la energía generada por el instinto sexual”.

Esta satisfacción va a depender de las tres instancias de estructuras de la psiquis. Freud divide el aparato psíquico en sistemas (consciente - preconsciente e inconsciente), nuevamente reformulado por él como un aparato psíquico compuesto por tres instancias: el Yo, el Ello, y el Superyó, llamándola: la segunda tópica, profundizando la primera.

El Yo representa la realidad, es la esencia que parte del sistema psíquico, la percepción, la razón y la prudencia, su afán es remplazar el principio del placer -que rige al ello- por el de la realidad, Freud (2000).

El Ello por su parte representa las pasiones, es el placer, la pulsión, tiene curso en el inconsciente, es descrito por Freud como el jinete que enfrenta al caballo con sus propias fuerzas, Freud (2000).

El Superyó, es también llamado como el ideal del yo, en él están inscritos las órdenes y los mandatos paternos, y la conciencia moral. Mantiene un vínculo firme con la conciencia, en el está la identificación primera y la valencia del individuo, Freud (2000).

El instinto sexual mencionado por Freud, se relacional con el deseo y su control. El Ello puede verse instado a cumplir su deseo generado por los incentivos que son recibidos desde el ambiente, ya sea medios de comunicación, conversaciones con sus cercanos o experiencias. Sin embargo, existe una limitación provocada por el Superyo que provoca desde remordimientos hasta la limitación total del deseo.

Esta discrepancia inclina su balanza gracias al Yo, que va a determinar la realidad, la cual siempre liberar aquello que está en el inconsciente.

Conclusión

Las relaciones coitales tienen como función biológica principal la reproducción humana, sin embargo el coito es la representación no solo física si no también espiritual de dos personas que deciden compartir un momento.

La decisión de iniciar una vida sexualmente activa va a depender del deseo y los conceptos morales que cada persona haya interiorizado, aún así el acto no debe ser tomado a la ligera pues influyen aspectos como creencias, entorno y bienestar mental.

Además la disposición tendrá un número de incentivos que motivarán al individuo. Estos incentivos, en su mayoría presentes en medio masivos, motivan a la apertura de las relaciones coitales, difundiendo la idea de deseo sexual como la base de felicidad. Situación que invitan a jóvenes de corta edad a experimentar las relaciones coitales.

A pesar de ello, la decisión de tener relaciones coitales es parte de un desarrollo personal, ya sea dentro o fuera de un estado determinado, parte de sentimientos del inconsciente o motivados por una serie de reglas. Ante todo el autoconocimiento y la independencia (emocional y económica) son las señales infalibles para enfrentar una relación coital, que como repito es parte del carácter integral del ser humano: alma, cuerpo y mente.

Así, Eros mantendrá sus poderes apaciguados por una necesidad real de la persona y no por las restricciones de entes externos.

Bibliografía

Libros

Guash, O. (1993). Para una sociología de la sexualidad. Revista Española de investigaciones sociológicas 64. Chile: Centro de Investigaciones Sociológicas.

Freud, S. (2000). Obras completas: el yo y el ello y otras obras (1923-1925). Buenos Aires: Amorrortu editores.

Internet

Fernández, A. (2002). Ad Clerum De la Iglesia y el sexo. El Catoblepas. Realizado el 04 de junio del 2002. Recuperado el 15 setiembre 2010. De la World Wide Web http://www.nodulo.org/ec/2002/n004p03.htm.

Real Academia Española (2001). Capitalismo. Recuperado el 15 setiembre 2010. De la World Wide Web Edición 22. http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=capitalismo

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